Visita preliminar a la poza de las Cuevas de San Martín

Campañas - Estudio poza Frebienza, Cuevas San Martín (Za)

En la zona denominada las cuevas de San Martín los hielos del cuaternario formaron un poza en la confluencia del río Tera con varios arroyos. Tras la desaparición de los hielos presentaba unas dimensiones considerables que con el tiempo fueron reduciéndose hasta su total desaparición. Sin embargo, una noche de enero de 1959 la rotura de la presa de Vega de Tera provocó un brutal incremento de caudal que, junto con la dolorosa catástrofe de Ribadelago, produjo la reexcavación de la misma.

Han pasado ya más de 50 años y nuestra asociación ha tenido la idea de contribuir al conocimiento acerca de los procesos acaecidos en la poza desde esa fatídica fecha. Y para ello este mes hemos realizado una primera visita que nos ha aportado una visión general de la misma.

El cañón del Tera cae sobre la poza de las Cuevas de San Martín

El objetivo principal de esta jornada era obtener algunos datos preliminares acerca de la seguridad (coberturas telefónicas, medios de evacuación, etc.), datos morfométricos (perfiles, texturas fondos, visibilidad, temperaturas agua, etc.) y logísticos (accesos, porteos, etc.) que permitiesen comenzar con el diseño de actividades futuras.

Vista general del cañón del Tera hasta la poza de las Cuevas de San Martín

Lo primero que nos sorprendió fue encontrar una senda bastante ancha que bien pudo ser una antigua pista por la que pudieron discurrir carros tirados por animales. Sin embargo, hoy en día sólo podrían circular por ella motocicletas. Aunque no existen pendientes excesivamente fuertes, la bajada es más pronunciada en su tramo final y en donde además se encuentran piedras sueltas que dificultarán los trabajos de aproximación y porteo. Como curiosidad cabe resaltar que durante la bajada a la misma pudimos observar los restos de la presa de Vega de Terra.

Restos de la presa de Vega de Tera

La comparación de las ortofotos de 1956 y de las actuales indican que la laguna ha incrementado su volumen por lo que debería poder observarse los efectos de la sobreexcavación a simple vista y así fue, nada más llegar al margen izquierdo pudimos ver cómo el talud aparece cortado verticalmente. Para comprobarlo realizamos varias inmersiones en apnea que nos permitieron ver claramente que lo está ya que lo que encontramos muestra claramente como esa noche el agua sesgó literalmente el aluvión que ocupaba al vaso. En ambos márgenes se puede apreciar un corte vertical del mismo que acaba bruscamente en el fondo de la poza.

Talud del margen izquierdo

El agua que encontramos estaba bastante fría y presentaba además un claro gradiente de temperatura. La visibilidad en todo momento superó los 7 u 8 metros de visibilidad, pudiéndose considerar bastante buena, sobre todo si se tiene en cuenta al caudal que aporta el Tera y los materiales que este río desplaza.

Durante las mismas inmersiones pudimos observar bastantes ejemplares de esponjas todavía sin identificar y del gasterópodo Ancyllus fluviatilis.

Ejemplar de esponja en los fondos de la poza

Tras las mismas recorrimos su perímetro y pudimos comprobar que en el margen derecho también el aluvión aparece seccionado y que en la vegetación acuática existen bancos de juveniles de trucha.

Aunque las previsiones meteorológicas indicaban un cambio en la climatología, el tiempo nos dio un respiro y las nubes no llegaron hasta el final de la jornada cuando se abandonaba el parque al final de la jornada. Esperamos que en futuras podamos contar con tantas facilidades.

Atentamente,
Gemosclera. Asociación para la Difusión del Conocimiento de los Humedales y su Conservación.