Jornada de muestreos en la poza de las Cuevas de San Martín (Sanabria, Zamora)

Campañas - Estudio poza Frebienza, Cuevas San Martín (Za)

El jueves 27 de junio, aprovechando que estábamos trabajando en la comarca, subimos a la poza de las cuevas de San Martín para finalizar su estudio morfométrico y realizar un primer muestreo subacuático.

Miembros de Gemosclera antes de sumergirse en la poza

La aproximación fue dura ya que es larga y tiene bastante pendiente. No obstante, el clima fue benévolo con nosotros y nos permitió hacer un porteo en unas condiciones menos calurosas de lo esperado. Por lo demás ¿Que contar? Nos recibió poza estratificada, con una excelente población de esponjas y una batimetría con sorpresas.

La poza de las Cuevas de San Martín de Castañeda se encuentra en una gran hoya o cova, como se denomina a este topónimo en gallego, formada por el encuentro del valle del Tera con otros de menor entidad. Esta zona fue horadada por el hielo hace 10.000 años. Y éste formó al derretirse una serie de pozas que fueron soterrándose a lo largo de estos años. La mayor de las pozas de esta zona había quedado cubierta casi en su totalidad hasta que se rompió la presa de Vega de Tera en enero de 1959. Momento en el que fue reexcavada de nuevo.

La poza en 1956 y en la actualidad

Una vez que ha pasado medio siglo de esa catástrofe, y viendo que nadie había estudiado con cierta profundidad la misma, decidimos intentar contribuir a su conocimiento. De esta manera, dedicamos varias visitas a estimar su batimetría. No obstante, quedaron algunos puntos extraños o conflictivos que debían ser comprobados mediante inmersión.

Batimetría estimada en 2012

Con toda la información que nos aportó la batimetría, este invierno pasado planificamos una primera jornada de muestreos subacuáticos y comprobación de dichos puntos conflictivos que fue ejecutada este jueves 27 de junio.

La aproximación y las necesidades logísticas iban a implicar un porteo muy duro ya que se trataba de cargar con más de 20 kilos de material por persona durante 4 kilómetros por una senda con 400 de altitud acumulada y con una pendiente media del 12%.

Perfil de acceso a las Cuevas de San Martín

En esta ocasión tuvimos la inestimable ayuda de la Agrupación Montañera Zamorana que nos cedió su refugio para preparar el material y nos ayudó con su porteo. Damos las gracias especialmente a Susi Nuñez por su ayuda y por las ganas que tienen de compartir sus conocimientos.

Gemosclera y Susi Nuñez, vestido de negro

La aproximación comenzó con buenas sensaciones, aunque en algunas ocasiones la senda casi había desaparecido entre los piornales y escobonales. Los efectos de una primavera lluviosa nos pasaron factura en esta zona.

Una componente de Gemosclera intentando encontrar la senda perdida entre las genistas

Una vez pasado el collado que los locales denominan "Peñas blancas" la senda retomó su forma y ya puedimos ver la poza en el fondo del valle.

Componentes de Gemosclera con la poza en el fondo del valle

A partir de ese punto la pendiente se incrementa considerablemente mientras se desciende hacia la poza, aunque el camino se pudo hacer relativamente bien ya que no encontramos mayores dificultades.

Llegamos a la poza a las 11:30 y ésta nos recibió con el agua como un espejo. Hecho que nos permitió observar la claridad de sus aguas y estimar una buena visibilidad en las inmersiones.

Aspecto de la poza por la mañana nada más llegar

Organizamos los trabajos y las parejas de buceo sin perder tiempo. Dos buceadores comprobarían la profundidad máxima y los puntos conflictivos en una primera inmersión, mientras que una segunda pareja recorrería todo el perímetro y se tomarían muestras animales, vegetales y de sedimento.

La primera pareja encontró una poza claramente estratificada a partir de los 7 metros y con una pérdida de visibilidad importante a los 10. Es decir, que para tratarse de una poza estratifica claramente. A este hecho sumó la observación de la falta de sedimentos en el fondo, lo que reflejaban las fuertes corrientes de su lecho.

 

También se pudieron encontraron los elementos planimétricos que habían dado lugar a los conflictos de cota, resultando en su mayoría rocas sueltas y barras con material de aluvión.

Rocas en el fondo de la poza.

En la gran barra de aluvión moderno detectada en su entrada de aguas se observaron elementos antrópicos que bien pudieran resultar de los restos de la catástrofe de 1959.

Tablero de frondosa cortado a la plana

La primera pareja cumplió el tiempo de inmersión pactado y salió para dar paso a la segunda pareja. Los cuales pudieron observar algunos elementos geológicos de interés. Destacando el estrato de sedimento con feldespatos que hay bajo el aluvión del margen derecho.

Detalle del estrato de feldespatos

Durante su vuelta completa a la poza pudieron comprobar que en ella hay una muy buena población de esponjas, praderas de Isoetes en sus márgenes con menor pendiente y golpes de milhojas en su aliviadero.

Detalle de esponjas sobre un tronco

Pradera de Isoetes

Vista panorámica de los milhojas del aliviadero

La fauna tampoco estuvo mal representada ya que se observaron multitud de larvas de tricópteros, esponjas, culebras, ratas de agua, bancos de sardas (bermejuelas) y truchas.

Culebra viperina entre las rocas

Tras las inmersiones se triaron las muestras de sedimento, aportando diferentes moluscos (Ancilyus sp., Pisidium sp.), larvas de tricópteros y efímeras, etc. Las cuales fueron fijadas y preparadas para su determinación.

Triando las muestras recogidas

Una vez que se finalizaron los trabajos, se puso a secar el material, se comió y se preparó el equipo para el porteo de vuelta. El cual iba a ser mucho más duro que el de aproximación dada la temperatura y la altura del sol a las 16:00.

Miembros de Gemosclera comiendo

La salida de la poza fue dura, especialmente en la zona de la acebeda, donde existe una alta humedad relativa.

Porteando en la acebeda

Tras la salida de la poza la senda toma menores pendientes. Sin embargo, el sol daba directamente y hubo que buscar abrigo entre los robles ya que los pasos por los canchales se hacían muy calurosos.

Las vistas de la pozauna vez se ha salido del robledal

Finalizamos la jornada volviendo al refugio de la Agrupación Montañera Zamorana donde tomamos unos refrescos con Susi mientras cargábamos las botellas para los trabajos en el Lago del día siguiente.

Esperamos poder volver a esta poza pronto y recoger muestras de esponjas ya que las esponjas no contenían casi gémulas. Impidiendo determinarlas con precisión.

Atentamente,

® Gemosclera. Asociación para la Difusión del Conocimiento de los Humedales y su Conservación.