Estudio de la Poza de la Frebienza en las Cuevas de San Martín (P.N. del Lago de Sanabria)

Campañas - Estudio poza Frebienza, Cuevas San Martín (Za)

El sábado 12 de septiembre realizamos una serie de actividades en la Poza de la Frebienza en las Cuevas de San Martín, donde acudimos, después de una intensa preparación, con varios objetivos.

Por una parte, en colaboración con la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Galende, con quien ya hemos realizado alguna actividad, participamos en la “Ruta guiada y marcha a caballo a la Cueva. Buceo en Poza la Frebienza”, dentro del programa cultural de verano planificado por este Ayuntamiento. Por otro lado, teníamos programadas dos actividades, un muestreo de sedimentos, en colaboración con el grupo Geohumedal de la Universidad Autónoma de Madrid, y el estudio del talud izquierdo de la poza.

Poza de la Frebienza

Acudimos a la zona el día anterior, viernes, tanto los socios de Gemosclera como algunos de nuestros colaboradores habituales, con el objetivo de empezar temprano al día siguiente y aprovechar a que algunos colaboradores que no conocían la zona, tuviesen la oportunidad de visitar el lago. Accedimos al lago por la zona de Bouzas, para que pudiesen ver los restos del antiguo Balneario de las Bouzas de Ribadelago, lo que queda en pie, los restos de la hospedería y dos de las bañeras que aún están al lado de la salida del manantial de agua sulfurosa que explotó el establecimiento a finales del S.XIX y principios del XX.

Carolina y Dani en el lago de Sanabria

Visitando los restos del Balneario de Bouzas

Mientras parte del grupo visitaba Ribadelago Viejo, otros se reunían con representantes del Ayuntamiento de Galende, que este verano ha ofertado un amplio abanico de actividades culturales y con quien accedimos a colaborar de forma altruista en varias de ellas.

Ya en el refugio de la Agrupación Montañera Zamorana, que ya conocemos de otras ocasiones y en el que nos sentimos como en casa, después de cenar, organizamos todo el material que íbamos a necesitar al día siguiente, de fotografía, vídeo, buceo, geolocalización y muestreo.

Preparando el equipo de geolocalización

El sábado, según lo programado, nos encontramos todos en el punto convenido, representantes del ayuntamiento, colaboradores y socios de Gemosclera, personas que ya repetían del año pasado, como Juan Manuel, personas que habían acudido a la actividad y los miembros del Club de equitación de la zona que nos iban a ayudar a portear en sus yeguas todo el material; hechas las presentaciones nos dispusimos a organizar el porteo.

Organizando el material que había que portear

Entre charlas, presentaciones y buen ambiente, recorrimos los 4 kilómetros que nos separaban de la poza, ayudados por un tiempo fresquito que hizo más fácil el camino, pendientes en todo momento de que las yeguas no sufriesen ningún contratiempo, ya que hay partes del trayecto de piedras sueltas que no eran fáciles de pasar. Aún así, el trayecto de ida discurrió sin contratiempos, aprovechando el tiempo para conocernos e ir explicando los trabajos que íbamos a realizar en esta poza que conocemos tan bien, ya que no solo es la tercera vez que la íbamos a bucear, además durante dos años realizamos la batimetría.

Camino de la poza

Integrantes de la expedición y al fondo la poza

Juan y Dani camino de la poza

Ya en la poza organizamos el material de buceo, muestreo y fotografía con la ayuda de todos.

Jesús, de la AMZ, ayudando a Dani a equiparse

Grupo de buceadores antes de la inmersión

Preparados, accedimos al agua por el talud izquierdo de la poza, desde donde nos separamos en dos parejas de buceadores, cada una con un objetivo claro. La primera pareja debía recorrer la poza recogiendo muestras de sedimento que serán analizadas en la Universidad Autónoma, realizando fotografías y vídeos y tomando notas sobre algunas zonas de la poza que aún debíamos comprobar con la batimetría que ya tenemos finalizada.

Pareja encargada de los muestreos

Esponja en el fondo de la poza

Miembros de Gemosclera durante la inmersión

La segunda pareja debía estudiar el talud izquierdo de la poza, tomando datos y fotografiando el mismo de forma sistemática, a lo largo de más de 16 metros que fueron analizados en busca de elementos de interés.

Víctor trabajando en el talud

Midiendo el talud

Víctor en la Poza de la Frebienza

Finalizada la inmersión y recogidos los equipos, pudimos compartir una agradable comida mientras comentábamos lo que habíamos visto bajo el agua, explicaciones seguidas con curiosidad por todos.

Imagen de la comida

Imagen del grupo atendiendo a las explicaciones

Repartidas las cargas entre la yeguas y las mochilas, iniciamos el camino de vuelta, bastante más accidentado en las zonas más complicadas, donde hubo que ayudar a los animales que resbalaban; entre todos, y con algo más de esfuerzo que en el camino de ida, realizamos el porteo hasta los coches sin sufrir contratiempos de importancia.

Organizando el material

Imagen del porteo

Imagen del porteo

Abandonamos la zona después de pasar un día estupendo en el que no solo realizamos todo lo planificado, además volvimos a coincidir con amigos que ya nos acompañaron el año pasado y con los que lo hacían por primera vez.

El componente más joven de la actividad a caballo

Fotografía de grupo de participantes

Atentamente,

® Gemosclera. Asociación para la Difusión del Conocimiento de los Humedales y su Conservación