Visita al río Jucar (Villalba de la Sierra)

Otras actividades - Actividades de interpretación

El sábado 30 de noviembre visitamos el Parque Natural de la Serranía de Cuenca para ver el río Júcar a su paso por el Ventano del Diablo. Hace años que teníamos referencias de este sitio y teníamos muchas ganas de conocerlo pero los compromisos que tenemos nos habían obligado a retrasarlo en numerosas ocasiones.

Par de cangrejos señal en el Júcar

El ventano del Diablo es un lugar bastante conocido porque las vistas del cañón del río Júcar a su paso por Villalba de la Sierra son espectaculares. De hecho, en el apartadero que tiene el mirador suele haber siempre coches y motos de gente mirando por su gran ventanal natural. Lo que no sabe mucha gente es que en el río existen pozas con bastante profundidad que permiten bucear en ellas y observar directamente cómo se comporta un río en su tramo alto.

Bucear en un tramo alto de un río es asegurarse aguas frías, buena visibilidad si no ha llovido en días anteiores y cuestas que subir. Y este tramo del Júcar tiene todo eso y más. Porque las inmersiones en este río enseñan geología, especialmente los procesos cársticos, y etnobotánica, más detalladamente el uso del río como medio de transporte de la madera.

Siempre que vamos a visitar una zona desconocida nos gusta usar los servicios de alguna de las empresas de turismo activo existentes. En esta ocasión habíamos contratado la actividad con Actisub, empresa situada en Villalba de la Sierra y gestionada por Martín Brau Álvarez, quien nos recibió y trató muy bien.

Web de Actisub

Como habíamos llegado a Villalba de la Sierra con seis bajo cero y tiempo suficiente aprovechamos para tomarnos un café que nos sentó muy bien. Después nos fuimos para el centro donde nos estaba esperando Martín, que nos indicó donde cambiarnos y nos hizo el brieffing de lo que íbamos a ver. Un aspecto a destacar es lo bien que tiene montado el centro de buceo, con sus zonas de cambio y barra de bar para el verano.

En esta zona se suelen hacer dos inmersiones: "los cortados del Tranco" y "El Salto". La primera es una poza de 16 metros con profundidad máxima donde se observan los procesos erosivos producidos por la corriente, mientras que en la segunda con menor profundidad (nosotros alcanzamos 8 metros) donde lo más interesante son los restos de troncos que transportaban los gancheros y donde se pueden ver muy bien los procesos de disolución y creación de tobas.

Empezamos con el Tranco, la más profunda y la que peor acceso tenía puesto que la pista por la que llegamos tenía una pendiente muy fuerte y estaba en muy mal estado. La pericia de Martín y la potencia de 4×4 hicieron el resto. Nosotros solo tuvimos que andar unos metros entre quejigos, enebros, pinos y chopos temblones.

Nada más introducir la cabeza en el agua pudimos apreciar que el agua no estaba muy fría (de hecho no bajó nunca de 10ºC) y que la visibilidad no era muy mala. Si hubiésemos tenido sol hubiese sido mucho más confortable y espectacular.

Martín y dos miembros de Gemosclera antes de entrar en el agua

Al bajar nos encontramos con una cauce pelado de vegetación superior tal y como se debe esperar de un tramo fluvial alto. Donde el aporte de los escasos nutrientes debe ser debido a lo que arrastra la corriente y la que cae de los márgenes. Solo algunas ramas, hojas y los restos de un corzo se podían observar en los remansos detrás de las piedras.

Palos y hojas, materia orgánica externa al río

Estos escasos nutrientes son aprovechados por las algas de las rocas y por la fauna detritívora. Respecto a la fauna, estaba bien representada por una buena población de cangrejo señal. Los cuales, si bien no eran muy grandes, estaban bastante activos para ser de día y estar en noviembre.

Carofíceas a 12 metros de profundidad

Un aspecto curioso, y posiblemente indicador de la importancia de la celeridad de los procesos cársticos en la zona, fue la costra caliza que presentaban los cangrejos, los cuales, a pesar de mudar varias veces al año, presentaban concreciones gruesas de carbonatos en sus caparazones. Hasta ahora nunca habíamos visto que los carbonatos se fijasen así en los cangrejos.

Detalle de un macho con las quelas totalmente cubiertas por carbonatos

Por Martín supimos que en el río se pueden ver tres especies de peces: truchas, barbos y unos peces pequeños en las zonas de menor corriente. Aunque no los pudimos ver suponemos que se trata de bermejuelas ya que éstas son habituales en los cursos altos de nuestros ríos. Nosotros únicamente pudimos ver un par de buenos ejemplares de trucha autóctona en la zona de mayor profundidad. Aunque este hecho es poco relevante ya que con estas temperaturas del agua los peces se aletargan y se esconden.

Fondo de la poza donde se refugiaba una trucha

 

En los más profundo de la poza pudimos ver más restos del corzo que estaban siendo degustados por los cangrejos. Aguas arriba de la poza pudimos ver el resto delcráneo, así como varias piezas más del esqueleto del animal.

Restos de la quijada del corzo y dos cangrejos

Otro aspecto típico de estos tramos son los efectos de la energía que lleva la corriente en el cauce ya que vimos marmitas de gigante y zonas donde no existían sedimentos. Hechos que indican la energía que lleva el agua en ese sitio.

Marmita de gigante

Rocas fusionadas por los carbonatos

 

Tras permanecer casi una hora bajo el agua dimos por terminada la primera inmersión, volviendo al centro para cambiar las botellas e irnos al segundo punto, el Salto.

Este segunda zona, situada unos cientos de metros agua abajo de la primera, presenta aguas mucho más tranquilas al principio, lo que permite observar vegetación (milhojas y juncos) en sus fondos y algas en las rocas, especialmente en las zonas donde el cauce es más ancho, y por lo tanto la corriente menor.

Los milhojas mantienen golpes bastante bonitos

Detalle de un milhojas

En el primer tramo de esta inmersión se puede observar muchos troncos sumergidos en el lecho que inicialmente pueden parecer troncos fosilizados. Observándolos con detalle se aprecia que en realidad se trata de troncos atascados durante el proceso de transporte realizado por los gancheros. Los cuales, a lo largo de los años han ido acumulando carbonatos y generando toba alrededor. Por lo que han aumentado su grosor en gran media y han tomado una apariencia rocosa.

Tronco totalmente cubierto por carbonatos

En esta segunda inmersión pudimos apreciar los mismos efectos que en la primera inmersión. Pudiendo disfrutar además de una cascada en la que observamos el proceso cárstico en todo su explendor, donde un acúmulo de toba crecía contracorriente gracias a los musgos que en ella crecían, mientras que en su parte posterior (aguas abajo) era erosionada por el agua.

Buceador observando los efectos de la corriente en el cauce

Buceador fotografiando un tronco

Con casi una hora de inmersión salimos del agua porque el tiempo se nos echaba encima. Sin más, nos fuimos para el centro, recogimos todos los trastos, y muy contentos por el trato recibido por parte de Martín, volvimos a Madrid sabiendo que volveremos a este parque natural.

Se puede encontrar más información del Parque en:

Página oficial del Parque Natural Serranía de Cuenca

Hasta la próxima

Atentamente,
® Gemosclera. Asociación para la Difusión del Conocimiento de los Humedales y su Conservación