Actividad de interpretación en el ibón de Baños de Panticosa

Otras actividades - Actividades de interpretación

El sábado 19 de abril nos quitamos una espinita que teníamos clavada desde este invierno. A pesar de haberla prepararado en dos ocasiones, la climatología nos había obligado a suspender en el último momento nuestra visita anual al ibón de Panticosa, así que esta Semana Santa, aprovechando que estábamos por la zona, nos acercamos a ver los fondos del ibón de Baños de Panticosa, y lo hacíamos con uno de los colaboradores más queridos de Gemosclera, Fabrice Daga.

Miembro de Gemosclera en la entrada de aguas del río Caldarés en el ibón de Panticosa

Estas vacaciones de Semana Santa hemos estado por la zona del Pirineo Oscense, esta vez por la zona de Jaca y Canfranc, donde hemos realizado diversas actividades, como parte de ellas, y aprovechando que estábamos tan cerca, realizamos una escapada a Baños de Panticosa. Este invierno no habíamos podido ir a ver los fondos cuando tienen banquisa y mezcla invernal hielo como hacemos todos los años y por otro lado, visitando el ibón en esta época podíamos estudiar cómo se comporta con el deshielo un lago de alta montaña tan impactado como el ibón de Panticosa.

Baños de Panticosa

El sábado 19 nos acercamos temprano a Baños de Panticosa, queríamos llegar antes de que los numerosísimos usuarios del Balneario, paseantes, montañeros, familias, deportistas, etc, etc apareciesen, más en un día tan soleado y templado para esta época del año.

La primera parte de la actividad giraba en torno a los valores culturales de este entorno, que son muchos y que hay que conservar. La mejor forma de conservarlos es conocerlos, de hecho tenemos pensadas varias actividades más para desarrollar en esta zona sobre el Balneario y lo que ha representado el fenómeno del termalismo en España, especialmente en el S.XIX, época de esplendor del Balnerio de Panticosa. Aunque ya las conocemos, volvimos a acercarnos a las fuentes de los manantiales, inexplicablemente abandonadas y al borde de la ruina, siendo la imagen más representativa del uso que se ha dado tradicionalmente al agua que mana en los diversos manantiales de los que se alimenta el Balneario y que ya conocían los romanos.

Dani delante de una de las fuentes del Balneario

Fuente de San Agustín

Trás esta agradable visita nos preparamos para una primera inmersión. Mientras organizábamos el material de buceo y de fotografía, terminamos de planificar los últimos detalles de la inmersión que pensábamos realizar en la zona del ibón menos visitada, la más cercana a la entrada del río.

Preparando los equipos de inmersión

Nada más entrar por esta zona se puede observar los efectos que tiene la entrada de aguas, escasa vegetación, nula sedimentación y la presencia de una duna generada por la decantación de material aluvial. Tras la misma, y gracias a la caída de velocidad del agua, se empiezan a desarrollar las primeras formaciones vegetales. En estos casos los primeros que aparecen son los milhojas.

Fondos pelados por la gran influencia del río Caldarés

Los Myriophyllum empiezan a tener un porte mayor según desaparece la corriente

Desgraciadamente los fondos en esta zona también presentan limos, basura y especies de algas que indican un fuerte impacto de las actividades humanas. No obstante, y gracias al sol y a la alta tasa de renovación del agua, la visibilidad fue bastante buena, a 16 metros se veía bastante bien.

Dani fotografiando el fondo del ibón

Uno de los aspectos que más choca de este ibón es la cantidad de basura que contiene, pudiéndose observar desechos por todo el vaso lagunar.

Basura en el fondo del ibón

Pero no todo es basura, también se pueden encontrar algunos restos con valor etnográfico, y quien sabe, hasta igual ya tienen valor arqueológico.

Posibles restos culturales en el ibón

A diferencia del margen izquierdo se observa que las carofíceas aparecen a diferentes profundidades. En la entrada de aguas desaparecen sobre los 5 metros, mientras que en su margen sur lo hacen a los -10. No pensamos que ésto sea debido a la corriente, más bien a la disolución de los contaminantes que emiten los dos emisarios que tiene el muro del margen más cercano al Balneario.

Buceador observando las praderas de carfíceas

Bajo el agua es fácil observar restos de vegetación arrastrados por el agua que pueden llegar a ser de grandes dimensiones. Lo que nos indica una influencia clara de las aguas corrientes en la laguna, la cual presenta tasas de residencia de sus aguas muy bajas en la época de deshielo.

Tronco de dimensiones considerables incrustado en el fondo del ibón

Aunque inicialmente parezca lo contrario, el ibón está igual de impactado en su margen derecho. Tanto el talud como los fondos se encuentran severamente modificados. Es fácil observarlo ya que sus taludes presentan un plano común y pendientes constantes.

Detalle del talud

A pesar del agua tan fría que nos había recibido, realizamos dos inmersiones muy agradables en compañía de nuestro amigo y colaborador desde hace ya varios años, Fabrice Daga, acompañado esta vez por un colaborador de su Club de Buceo La Burbuja Alegre, Jesús Recio, con quien seguro que volveremos a coincidir.

Fabrice y Dani comentando la inmersión

Dani saliendo del agua

Después de recoger los equipos, nos acercamos al refugio de montaña de la Federación, lugar en el que nos alojamos cada vez que venimos, para tomar algo y comentar tanto las inmersiones que acabábamos de realizar como los numerosos planes que tenemos ahora mismo en marcha. Abandonamos la zona, después de una agradable jornada, esperando poder volver el invierno que viene.

Miembros de Gemosclera y colaboradores trás la inmersión

Atentamente,

® Gemosclera. Asociación para la Difusión del Conocimiento de los Humedales y su Conservación