¡Hemos vuelto al Río Charente en Francia!

Campañas - Muestreo Mar. auricularia río Charente (Francia)

Por segundo año consecutivo, entre el 22 y el 26 de junio, hemos vuelto al río Charente (Francia) a muestrear Margaritífera auricularia. Esta actividad se enmarca dentro del convenio de colaboración que tenemos firmado con la Universidad François Rabelais de Tours (UFRT) para ayudarles en el proyecto LIFE "Conservation of the Giant Pearl Mussel in Europe".

Gemosclera muestreando en el río Charente

Un viaje tan largo implicaba no poder fallar con la planificación, por lo que tuvimos que organizarnos muy bien y tener en cuenta todos los aspectos a la hora de recopilar todo el material necesario (muestreo, seguridad, buceo, etc.). Esta preparación, a pesar de ser la segunda vez que íbamos, llevó bastante tiempo, sobre todo el diseño de un plan de autoprotección en un país diferente al nuestro.

Salimos el miércoles 22 a las 15:00 horas de nuestro punto de partida habitual en actividades al norte de España, con más de 800 km por delante. El viaje se realizó despacio ya que el coche iba cargado y el carro iba totalmente lleno, parando en varias ocasiones para descansar a tomar café.

Cenando de camino a Crazzanes

Llegamos a la casa que la Universidad de Tours nos había alquilado en la anterior visita, donde, nada más cenar, preparamos el material del día siguiente. Unos se dedicaron a planificar las inmersiones a realizar y otros se pusieron a montar el material de autoprotección, ya que en el río hay mucha navegación, inclusive esquí naútico, como podríamos comprobar en las inmersiones de Taillenbourg.

Montando los equipos de seguridad la noche del 22

La rutina diaria era más o menos la misma, levantarse temprano, prepararse y desayunar mientras dábamos un último repaso al plan de trabajo del día y nos íbamos a las zonas de actuación (Port D'Envaux, Taillenbourg, Saints, Chaniers, Bussac, etc.). Todos los días metíamos la barca en el río y la sacábamos al finalizar la jornada.

Introduciendo la barca en el río

Las inmersiones fueron duras, ya que, a pesar de encontrar un agua caliente (20ºC), la visibilidad fue siempre mala (nunca superó el metro) y hubo corriente fuerte debido al caudal a las mareas. Hecho que nos obligó a extremar las precauciones a la hora de trabajar. También tuvimos que tomar precauciones excepcionales con el tráfico de barcos, motos y esquí acuático.

Dos buzos antes de empezar la inmersión

Por ello siempre realizamos las inmersiones con apoyo en la orilla (coche y dos personas) y en la barca (Joaqun Soler haciendo de barquero y un buzo de apoyo). Para acceder a muchos de los puntos de muestreo utilizamos la barca, ya que en Francia no existe el Dominio Público Hidraúlico y el acceso al agua es imposible en algunas ocasiones.

El equipo de trabajo al finalizar una inmersión

Dada la peligrosidad potencial del río, se extremaron las precauciones con el uso de material como cascos, luces, cuchillos cortacabos, boyas y carteles. En la siguiente fotografía se puede observar un transecto montado (boyas naranja y amarilla), uno de los dos carteles protegiendo la zona aguas abajo. Aguas arriba había otro cartel con la misma indicación, pero queda tapado por este primero. También se puede observar la boya que desplazaban los buceadores con el GPS y una pequeña bandera marcando su posición.

Muestreando y documentando

Las actividades bajo el agua fueron variadas. La actividad principal fue realizar un muestreo estratificado en parcelas de dos metros de lado alrededor de transectos perpendiculares al sentido de la corriente. El trabajo se complicaba por la corriente y por los materiales hundidos en el fondo (troncos, bicicletas, pecios, etc.).

Muestreando y documentando

El objetivo del muestreo tenía como fin principal poder comparar los datos de un muestreo previo realizado hace casi diez años. Con estos datos se podrá saber si la población de esta especie se mantiene en este río, el único del mundo donde se reproduce.

Náyades en el fondo del río

Desgraciadamente, tal como ya habíamos observado en marzo del año pasado, los fondos están cubiertos de Corbícula fluminea (almeja china) y de otros gasterópodos invasores. Estos molestos compañeros quitan hábitat y alimento disponible para las margaritiferas.

Detalle de la profundidad a la que se encontraban las náyades en el río

También aprovechamos para tomar datos gráficos y muestras de sedimento en aquellas zonas donde se encontraron animales vivos. En las siguientes imágenes se puede observar un marco reticulardo en el que se grababa en vídeo una superficie previamente estipulada con el fin de tener datos de granulometría, presencia de otras epsecies, etc.

Colocando una rejilla para estudiar el bentos

Como se puede observar por las partículas que aparecen en las fotografías, la corriente fue constante durante las inmersiones.

Rejilla para estudiar el bentos

Este dato es importante, por lo que también se tomaron datos de velocidad en determinados puntos de interés con un corrientómetro.

Estudiando la velocidad de la corriente

De forma excepcional, se había obtenido permiso para extraer momentáneamente unos cuantos ejemplares vivos.

Estudiando algunos de los ejemplares encontrados

Las náyades extraídas fueron medidas profusamente (lontigtud, altura, anchura, peso) y marcadas sin dañarlas.

Ejemplar etiquetado y listo para ser devuelto a su posición

El equipo ha estado formado principalmente por socios de Gemosclera, pero queremos tener un recuerdo especial para Javi, quien, a pesar de estar lesionado y no poder bucear, participó encargándose de asistir en superficie al equipo de buceo y de organizar los accesos al agua. Labor ardua y tediosa que desarrolló con el buen carácter que siempre tiene.

Javi estuvo atento en todo momento a pesar de no poder bucear

También queremos agradecer su ayuda y predisposición a nuestro colaborador Gerardo J. González. que se ha encargado de georeferenciar los trabajos, de apoyarnos en superficie y de participar en algunas de las inmersiones. Lo ha hecho muy bien y esperamos que su participación en nuestros proyectos siga aumentando como hasta ahora.

Gejo ha sido una ayuda fundamental

A Joaquín le conocemos desde hace casi quince años. Es, junto con Rafael Araujo del CSIC, quién ha confiado en nosotros para hacer este trabajo. Desde aquí le damos las gracias y nos comprometemos para futuras ocasiones.

Joaquin Soler guiando la barca

Al final de la última jornada no podía faltar la fotografía de familia con todo el equipo de trabajo al completo, de izquierda a derecha, Dani, Joaquín, Javi, Pilar, Víctor y Gejo.

El equipo de Gemosclera y Joaquín Soler

Tenemos la suerte de haber renovado el convenio por unos cuantos años más. La comarca del Charente marítimo es muy bonita, agradable y tiene momentos espectaculares, por lo que estamos ya impacientes por volver el año que viene al río Charente.

Atardecer en el Río Charente

No podemos acabar sin agradecer a nuestros patrocinadores su ayuda, sin la cual no podríamos realizar muchas de las actividades que llevamos a cabo: Tecnovoice, Fast Industrial, Solomares y Mares.

Atentamente,

® Gemosclera. Asociación para la Difusión del Conocimiento de los Humedales y su Conservación