¡Volvemos al Acuario de Zaragoza de la mano de Arasub!

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Desde que visitamos por primera vez el Acuario de Zaragoza estábamos deseando volver para disfrutar de sus instalaciones.

Por fin, el lunes 24 de julio, aprovechando que estábamos en Zaragoza organizamos una segunda visita, guiada de nuevo por Jesús Martín, del centro de buceo local Arasub.

Gemosclera en la puerta del Acuario de Zaragoza.

La primera visita que hicimos a este acuario nos dejó un buen sabor de boca general ya que además de bucear, pudimos visitar todas las instalaciones, especialmente las interiores, que no son visitables y dónde se ve el cuidado de los animales y el control de las instalaciones. No obstante, no nos dio tiempo a visitarlo despacio en la parte que ve todo el mundo. Ahora, después de dos años esperando para poder volver a visitarlo hemos regresado con ganas de verlo más despacio y por bucear con los arapaimas de nuevo.

Unos días antes habíamos llamado a Jesús Martín, del centro local Arasub, con el que buceamos hace ya un par de años. Quedamos con él a las 16:00 en la puerta del acuario con el fin de que esta vez no nos lo cerrasen y nos diese tiempo a visitarlo tranquilamente.

Desgraciadamente, volvimos a salir los últimos y con el aviso por megafonía de que se había terminado la jornada. Vamos a empezar a pensar en que el problema está en nosotros y en lo que nos gusta el mismo, no en el horario de este acuario.

Logotipo del Acuario de Zaragoza

Visita la web del Acuario de Zaragoza

Logotipo de Arasub

Visita la web de Arasub

En esta ocasión no fue una jornada familiar, ya que solo tres de nosotros nos desplazamos hasta Zaragoza. No obstante, no podíamos dejar de quedar con nuestro buen amigo y colaborador habitual, Fabrice Daga, a quién le mandamos un abrazo desde aquí.

Como hemos dicho, habíamos quedado con Jesús a las 16:00 en la puerta del Acuario, llegando éste con puntualidad británica. Como ya conocíamos tanto el acuario como el procedimiento, la preparación fue bastante rápida. De todas maneras hay ue recordar que, por profilaxis, a este acuario se va solo (y opcionalmente) con máscara y regulador propios. El resto lo pone Arasub para no introducir patógenos ni plagas en el tanque.

La inmersión y la visita cuestan 60 euros, cifra que no nos parece cara si se tiene en cuenta que te alquilan el material y que el precio incluye la visita guiada también al resto de instalaciones. Tener un guía que te enseñe el acuario totalmente no tiene precio.

El acuario está organizado en cuatro zonas: Nilo, Mekong, Amazonas y Ebro, que rodean al tanque principal denominado "Rio Mundo". Comenzando la visita bajo el mismo.

Croquis en planta del acuario de Zaragoza.

Respecto a la inmersión, comentar que se realiza en el tanque central, anunciado como el mayor tanque de agua dulce del mundo con casi 50 metros de largo y 9 metros de profundidad.

Antes de cambiarnos y bajo el tanque principal.

En el mismo se pueden ver, fraccionados en dos zonas, varios grupos de animales en los que las estrellas son las arapaimas o piracurús (Arapaima gigas), Peces pulmonados del Amazonas con un tamaño descomunal. Otros peces muy singulares son los grandísimos pacús (Colossoma macropomum), primos de las pirañas pero hervíboros y los peces gato de cola roja africanos.

Bucear entre estos animales deja momentos en la retina que no se olvidan fácilmente. No se trata de una inmersión especialmente técnica pero los brillos de las arrugas en la cara y opérculos de los arapaimas te deja embelasado. Así mismo, su movimiento pausado y tranquilo te deja pensar lo que podría pasar si se enfadasen.

Pilar bajando hacia el fondo.

La cara de los arapaimas está llena de rugosidades espectaculares.

Primer plano de la cara de una arapaima.

Aunque su tamaño no desmerece en absoluto la espectacularidad de su cara.

Dos arapaimas grandísimas de espaldas.

El tiempo pasa muy deprisa entre ellos. Nosotros estuvimos una hora y porque nos acordamos de que nos iban a cerrar el acuario, si no hubiéramos estado más tiempo todavía. Un poco más abajo se encuentran los pacús, primos hervíboros de las pirañas.

Pacu nadando.

Dos pacus nadando.

Primer plano de la cara de un pacu.

Fabrice observando los peces.

A medias aguas se puede observar cómo se distribuyen los peces en función de su tamaño, quedando los más grandes arriba y los más pequeños abajo.

Los arapaimas están arriba y los peces más pequeños abajo.

La prsencia de una arapaima cerca te hace sentir pequeño y muy débil.

Javi delante de un arapaima

Especialmente cuando te rodean y ves cómo te observan detenidamente.

Javi entre dos un arapaimas.

El resto de peces los esquivan como pueden.

Los peces de menor tamaño se deben ir adecuando en el fondo.

Y en el fondo se pueden observar cíclidos de varias clases, los cuales estaban con puestas.

Dani buscando cíclidos escondidos.

Los cíclidos se esconden en cualquier sitio, inclusive les valen las partes rotas del decorado.

Dos cíclidos escondidos en un agujero del fondo.

Por nosotros no hubiéramos salido, pero si queríamos ver el acuario debíamos despedirnos de estos animales.

Pilar y Javi al final de la inmersión.

Tras la inmersión nos dimos una ducha, nos vestimos y salimos, para ver tranquilamente el resto de tanques, en los que se caracterizan los entornos de cuatro ríos de los distintos continentes: el Mekong por Asia, el Nilo por África, el Amazonas por América y el Ebro por Europa.

Pilar en una ventana junto a un arapaima.

La visita empieza en el Nilo encontrando peces muy curiosos.

Pez del Nilo.

¿Quién decía que en las aguas continentales no hay peces globo?

Pez globo.

¿Y quién decía que no hay peces de colores?

Detalle de la cara de un pez tigre siamés.

Los peces tigre siameses son muy bonitos.

Pez tigre siamés.

Pero nunca sabremos si son los más bonitos...

Pez de librea espectacular.

¿Rayas? Pues sí, también hay rayas de agua dulce.

Pilar fotografiando una raya.

¡Y de varias especies!

Pez raya.

También hay peces trompeta.

Pez trompeta.

Muy curiosos son los peces saltarines del fango.

Pez saltarín del fango.

No solo hay peces, también hay otros grupos animales como los tritones.

Tritón con branquias.

Y reptiles de todo tipo, impresiona ver a los cocodrilos.

Cocodrilo del nilo.

Y las anacondas y las boas...

Anaconda.

Las ranas punta de flecha son muy bonitas pero no menos peligrosas.

Ranas punta de flecha.

Y siempre viendo el acuario donde habíamos buceado.

Observando el tanque central en la zona del Amazonas.

También hay especies animales que no suelen estar en el agua como los varanos.

Varano descansando.

O las bonitas y tranquilas iguanas.

Iguana.

Algún pájaro que otro hay...

Pájaro.

Mención especial merece la zona de nuestro querido Ebro, donde se pueden ver especies autóctonas y exóticas. Desgraciadamente, los esturiones pertenecen a una especie  introducida pero no queda más remedio.

Esturión.

Las anguilas son más conocidas.

Anguila.

Los curiosos peces fraile son menos conocidos pero no dejan de ser blénidos muy singulares.

Hembra de pez fraile.

También hay varios ejemplares de galápago europeo, especie protegida.

Galápago europeo.

Una vez finalizada la visita al acuario nos despedimos de Jesús, no sin antes quedar en organizar algún evento de difusión del conocimiento en Zaragoza. Esperaremos a que pasen estos meses de calor y empezaremos a organizarlo.

Posando junto a un arapaima disecado.

Atentamente,

® Gemosclera. Asociación para la Difusión del Conocimiento de los Humedales y su Conservación