Disfrutamos de los fondos primaverales de la Laguna Tinaja, P.N. Lagunas de Ruidera

Difusión del conocimiento - Jornadas Interpretación Lagunas de Ruidera 2018

El sábado 26 de mayo nos acercamos a la Laguna Tinaja, una de las más variadas del Parque Natural de las Lagunas de Ruidera (Ciudad Real) para observar y disfrutar del avance de la primavera en este entorno incomparable.

Voluntario de Gemosclera observando la vegetación subacuática de la laguna Tinaja

Llevamos muchos años realizando actividades en este espacio protegido y nunca nos decepciona. Su tamaño y su singularidad nos aseguran siempre que vamos disfrutar muchísimo, sea cual sea el objetivo de nuestra visita. Este sábado pasado no fue diferente y pudimos recrearnos observando cómo se encuentra este año esta preciosa laguna.

El sábado comenzó tempranito a las 6:30 con el desplazamiento hasta Ruidera desde nuestro punto de encuentro en Pinto. Con ello reducimos los coches y lo que es mejor, la huella de carbono de nuestra actividad.

Una vez en Ruidera, nos dirigimos hasta la laguna Tinaja donde preparamos los equipos sobre la lona para reducir impactos.

Pilar en la Laguna Tinaja

Gejo, Dani y Javi preparando los equipos

Una vez preparados los equipos de buceo, las cámaras de fotos y las de vídeo, accedimos por la senda hasta el agua. Aunque la visibilidad desde fuera del agua no parecía mala, el color de la misma según nos acercábamos nos hizo dudar, sobre todo teniendo en cuenta las lluvias de los días anteriores, ya que a esta laguna las lluvias le suelen afectar al recibir bastante materia en suspensión.

Como en muchas de las lagunas de este espacio, lo primero que se observa nada más entrar es el bayunco (Schoenoplectus litoralis), especie oportunista que se reproduce por estolones y que se aprovecha cada vez que las aguas bajan debido a las sequías.

Talud en sus primeros metros dominado por los bayuncos

Acúmulo bacteriano sobre un pez muerto

Tras pasar por el talud, lo primero que hicimos fue recorrer el tercer vaso, el más profundo, y comprobar hasta qué profundidad llegan este año las carofíceas. Estas algas son un buen indicador de la cantidad de luz que penetra y de la calidad química del agua. Observamos que bajan hasta los 12 metros y que su estado vegetativo era bueno.

Fondos de carofíceas

Después nos dirigimos directamente al collado que lleva al segundo vaso, el paso por el mismo, especialmente nada más cruzarlo fue espectacular, la menor profundidad, que potenciaba los colores, la entrada de luz solar directa (dureza de la luz) y los bancos de peces, nos permitieron disfrutar de una paisaje espectacular. Las praderas de Chara híspida var. major presentaban un estado excepcional.

Pradera de carofíceas

Javi

Unas de las cosas que nos chocaron fue la observación de varios lucios muertos sin daños aparentes. En una época en la que su comida empieza a abundar no tiene mucho sentido. No obstante, tiene que tener alguna explicación que no supimos darle.

Gejo con un lucio muerto

Aprovechando que íbamos con las botellas de 15 litros pasamos al primer vaso para observar si las precipitaciones primaverales le han afectado mucho. Durante el paso por el collado los paisajes fueron aún mejores. Su escasa profundidad permite disfrutar de una visibilidad inusitada.

Imagen del fondo

Pasando por el collado nos encontramos con un lucio de un tamaño apreciable (unos 70 cm) que presentaba el ataque de otro aún mayor. Todavía se encontraba vivo pero por los cortes que presentaba supusimos que su depredador fue una hembra de un tamaño impresionante.

Lucio

En la parte más profunda del primer vaso, justo bajo la caída de aguas, pudimos disfrutar de procesos anóxicos. Este tipo de paisajes aporta una sensación extraña, ya que por un lado atrae al buceador pero por otro lo aleja de la escena.

Aguas con sulfídrico en suspensión

Dimos por terminada la visita tras dos horas de inmersión, nos cambiamos, recogimos los equipos y revisamos que todo quedaba correctamente. Después nos fuimos al centro de interpretación para realizar el mantenimiento del panel sobre las náyades que tenemos instalado de forma permanente allí.

Panel sobre las náyades que hay en el Parque

Tras comprobar que el panel está bien conservado y que el muestrario tiene todo correctamente ordenado, estuvimos charlando un rato con José Luis, la persona encargada del mismo.

Miembros de Gemosclera ante el panel

Por último, comimos en los bancos en el área de recreo que hay en la laguna del Rey y nos volvimos a Madrid tras disfrutar de una jornada que tardaremos en olvidar. ¡Ya estamos pensando en volver!

Atentamente,

® Gemosclera. Asociación para la Difusión del Conocimiento de los Humedales y su Conservación