Jornada de interpretación en las lagunas de Ruidera

Difusión del conocimiento - Jornadas interpretación Lagunas de Ruidera 2010

Este sábado 10 de julio, dentro de las visitas que regularmente realizamos al Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, visitamos las lagunas Colgada y del Rey con la intención de comprobar el estado de las mismas tras este año de gran aporte de caudales.

Los hechos más destacables fueron la erosión observada en la barrera tobácea que separa ambas lagunas debido al régimen turbulento, la detección de unos restos culturales con posible importancia y que habrán de ser estudiados y el buen aspecto que presentaba la laguna del Rey en su cubeta.


Como siempre, la llegada al Parque temprano y el acceso por lugares diferentes a los habituales de los visitantes nos aseguró la observación más cómoda y relajada del mismo. Tranquilamente pudimos decidir el lugar de acceso al agua y realizar un briefing adecuado. Para esta ocasión decidimos, si era posible, visitar las lagunas Colgada y del Rey para observar los efectos de la gran afluencia de público en ambas lagunas, dedicándonos especialmente a la zona norte de la cubeta de la Colgada y a la sur en el caso de la del Rey.


La laguna Colgada

Antes de entrar en la Colgada observamos un buena visibilidad en el epilimnon, el cual presentaba actividad dado que los cangrejos americanos estaban ya atentos a las andanzas de las gambusias (Gambusia holbrooki) y  percasoles (Lepomis gibbosus) que merodeaban entre los carrizales de Phragmites australis.
Nada más bajar por el talud izquierdo, nos encontramos con los omnipresentes blacbás (Micropterus salmoides) merodeando sobre las praderas de Chara aspera recubiertas de formaciones de Spyrogira sp. y Mougeotia sp., con que la profundidad de la termoclina comenzaba a los 8 metros y que la Charas hyspida var Major ha retrocedido respecto a las inmersiones de este invierno ya que no la encontramos más que hasta 13 m.
A partir de esa cota y hasta los -17, los fondos estaban limpios de vegetación, sin poblaciones visibles de cianofíceas ni cianobacterias y con una gran población de cangrejo americano (Procamburus clarkii) fuera de sus escondrijos habituales. Esta disposición en masa y fuera de sus escondrijos naturales del cangrejo americano ya la hemos observado este año en la laguna Salvadora, y es chocante para nosotros ya que hasta este año no la habíamos observado. Por último, destacar las dotes de alpinista que tienen algunos ejemplares ya que nos encontramos a 5 ó 6 de ellos encaramados al gran remo que tenemos dispuesto verticalmente y que nos indica el punto de mayor cota de la misma.

La laguna del Rey

La laguna del Rey presentaba una mejor visibilidad general en todos sus estratos aunque la estratificación era más visible gracias a una capa blanquecina que la mostraba claramente. Además de contener una seca muy marcada ya que en el sur la termoclina empezaba a -10m y en el talud izquierdo se encontraba a los -7m.

Los fondos se encontraron siempre con buena fracción de cabida cubierta de Chara áspera en las zonas de menor cota y de Chara hispida var. Major en las de mayor hasta los 14, cota máxima alcanzada en esta zona, y donde únicamente aparecían algunos claros sin ellas. En este caso no pudimos observar ninguna especie típica de estos fondos como hidracnelas o larvas de quironómidos.

La ictiofauna estuvo bien representada, abundando en ella bancos de pequeños escardinos (Scardinius erythrophthalmus) , blacbás juveniles y lucios (Esox lucius) de talla media. En esta ocasión la autóctona se dejó ver menos, observando únicamente frailes (Salaria fluviatilis) entre las rocas de la barrera tobácea y algunos cachos (Squalius pyrenaicus) en el talud izquierdo.

Respecto a las náyades, pudimos encontrar restos fósiles de Unio tumidiformis descalzados en la barrera erosionada, y fuera de ella, restos de Potomida littoralis junto con grandes ejemplares de Unio tumidiformis.

Justo antes de salir, y como casi siempre un recorrido tranquilo y a escasa profundidad nos dio la última alegría del día ya que una culebra viperina (Natrix natrix) se escondió entre la materia orgánica bajo el travertino y las raíces de los Pragmites.

La salida la hicimos por una postura donde la fauna accede a la laguna ya que en ella encontramos huellas de jabalís y otros mamíferos sin identificar. No detectando deposiciones ni huellas de nutria en ella.

En resumen
Como no podía ser menos, fue un día muy agradable en el que observamos mucha y variada vida que bulle en esta época del año. Y nos fuimos asustados por la excesiva carga que soporta el Parque en esta época del año deseando volver cuanto antes para observar más detenidamente los restos de náyades encontrados en la barrera y la evolución de la estratificación.