Este verano ya hemos plantado en La Talaverona, centro de educación ambiental del ayuntamiento de Las Rozas de Madrid, los primeros ejemplares de nenúfar blanco que nos han cedido los Servicios Territoriales de Medio Ambiente en Cuenca.

Esos ejemplares se utilizarán para montar un banco de germoplasma que rompa el hueco de unos 400 km en el centro peninsular, en el que no hay masas de nenúfar estables. Además, podrán ser disfrutados por el público mediante actividades de interpretación que se tiene previsto realizar.
El nenúfar blanco (Nymphaea alba) es una especie que, aunque mantiene poblaciones repartidas por toda la península ibérica, está perdiendo muchas de ellas y en las que sigue permaneciendo, decaen rápidamente.
Desde que desapareció hace unos años la masa de las lagunas de Cantalejo (Segovia), se ha producido un hueco con un diámetro de unos 400 km en el centro peninsular en el que no hay masas estables de esta especie.
Es cierto que recientemente ha aparecido nenúfar blanco en Mataelpino, en una presa que dejó de usarse, acumulando sedimentos que han permitido que aparezca un pequeño golpe. Pero únicamente contiene 12 fascículos y está seriamente amenazado por los terrígenos que están colmatando ese punto, por lo que no se puede asegurar su continuidad.

De ahí la importancia de establecer bancos de germoplasma en entornos controlados en el centro peninsular con el fin de que sirvan de puente entre las masas que existen en las regiones perimetrales: Andalucía, Castilla – La Mancha, norte de Castilla y León, Galicia, etc.
Estas masas artificiales procedentes de masas naturales, permitirán a la especie rellenar huecos, estableciendo corredores por lo que buscar nuevas localizaciones de forma natural ayudados por aves y animales.
El trabajo realizado hasta llegar a este punto ha sido largo y complicado, pero ha contado con la participación activa del Ayuntamiento de Las Rozas. El año pasado ambas entidades firmamos un convenio de colaboración y, tras un año de gestiones con las comunidades autónomas correspondientes (CAM y CLM), la cesión y traslado de individuos de esta especie protegida ya se podía realizar.
Mientras llegaban los permisos, ya realizamos una jornada de preparación de la charca en La Talaverona. Esta charca simula un humedal somero y necesita cuidados periódicos para no colmatarse. Además, había que hacer hueco a los nenúfares.
Últimas comprobaciones en el centro
Con el permiso concedido, los trabajos finales comenzaron en mayo, con la última revisión al estado de los dos lugares en los que se van a disponer los ejemplares.

Lo primero que hicimos fue comprobar el estado de la charca artificial y de la cota de agua que podremos mantener, ya que hemos decidido que no merece la pena represarla.

Preparación de los capazos y del sustrato de plantación
La semana siguiente nos dedicamos a comprar el material necesario y a conseguir el sustrato de plantación. Este elemento es muy importante ya que consta básicamente de tierra natural valorizada al que se le añade suelo arcilloso para darle la textura que mejor le viene a los nenúfares.
La tierra natural valorizada fue el punto de partida para generar un sustrato adecuado. Se trata de tierra que se puede adquirir en centros de jardinería y que asegura una granulometría uniforme, sin impurezas inorgánicas, ni restos gruesos de vegetación. Y sobre todo, sin aditivos químicos. Finalmente se le añade sustrato de plantación en proporción de 3 partes de tierra por una de sustrato.

Para mejorar la textura, que no puede ser arenosa, se utilizó terreno natural arcilloso recogido en el campo. Seleccionándolo previamente y teniendo cuidado de que no contuviera elementos gruesos, especialmente piedras o materia orgánica gruesa. Las primeras impedirán el trabajo dado que los capazos tienen un tamaño limitado. Y en el segundo, la materia orgánica gruesa facilita la pudrición de los rizomas.

Recepción de los brinzales en Cuenca
El jueves, 7 de mayo, nos desplazamos a las instalaciones del vivero en el que los Servicios Territoriales de Medio Ambiente de Cuenca. Allí han germinado y han sido cuidado las semillas que recogimos para ellos en 2018. Para nuestro orgullo, ya han conseguido establecer un procedimiento que asegure la conservación de la especie en sus instalaciones.

Traslocar especies silvestres protegidas está prohibido excepto que se trate de fines educativos, conservacionistas y de investigación. Precisamente esto es lo que se hará en La Talaverona. Aparte de servir de puente genético entre las demás poblaciones ibéricas.

Como no podía ser de otra manera, aprovechamos para disfrutar de otras especies protegidas que son mimadas en este centro.

Tras su recogida las desplazamos a Madrid y las almacenamos durante dos meses en nuestras instalaciones, sin tocarlos con el fin de adaptarlos a nuestro clima y a mantener un cuarentena fitosanitaria.
Plantación en el centro de interpretación
A mediados de julio, una vez adaptados al clima madrileño y todo preparado, nos acercamos a disponerlos en la charca de la Talaverona.
Lo primero que se hizo fue seleccionar al azar seis ejemplares de los traídos de Cuenca y extraerlos de sus tiestos.

Se prepararon dos tiestos de plástico que fueron perforados para asegurar la inundación de los rizomas aunque el agua de la charca baje de nivel. La charca presenta una lámina de agua muy poco profunda y es posible que suceda. Con las perforaciones nos aseguramos que aunque las plantas sufrieran un estrés muy fuerte, no se secarían.

Se extrajo una parte del sustrato de plantación preparado unos meses atrás y se mezcló bien con agua hasta alcanzar una textura pegajosa. Esto facilitará que los cepellones se adhieran al sustrato mientras echan raíces nuevas. Así los nenúfares no se soltarán al tender a flotar.

La plantación es sencilla. Basta con realizar agujeros, colocar los cepellones disponiendo los rizomas para que les sea fácil crecer, y taparlos con cuidado. Dejando las hojas libres para que puedan flotar.


Una vez plantados, se introdujeron con cuidado en la charca. Intentando evitar que se removiera tanto el sedimento de la charca como el sustrato de los tiestos.



En estos momentos se encuentran en fase de adaptación a la charca. Siendo vigilados y cuidados diariamente tanto por nosotros como por el personal del centro.
En septiembre hemos observado que se han adaptado bien y que comienzan a crecer. No creemos que este año puedan sacar alguna flor, pero nunca se sabe.

La escasa profundidad y el tamaño de los tiestos no permitirá que las hojas y flores sean muy grandes, pero serán una buena muestra para los visitantes del centro. De esta manera, el año que viene podremos cambiarlos de recipiente y, probablemente, necesitando separarlos.

A partir de ahora ya podrán ser usados en las diferentes actividades de interpretación y la población local disfrutarlos.
En este momento se abre una nueva fase en la que esperamos poder incrementar la población con ejemplares de mayor tamaño para que los visitantes puedan disfrutar de ellos de cerca y nosotros podamos realizar algún tipo de actividad interpretativa para el centro.
Os seguiremos informando.
Atentamente,
Gemosclera. Asociación para la Difusión del Conocimiento del los Humedales y su Conservación.
Declarada de utilidad pública por el Ministerio del Interior desde 2014
