Muestreo de Náyades en Laguna Salvadora (P.N. de las Lagunas de Ruidera)

Una vez que ha pasado el verano y que ya no hay tantos visitantes, hemos vuelto a retomar los muestreos de náyades en el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera (Ciudad Real y Albacete). Desde hace varios años estamos intentando aportar un inventario de las especies presentes en sus lagunas y registrar si presentan reclutamiento.

Portada de la noticia con Víctor antes de sumergirse y los logotipos de CLM, P.N. Lagunas de Ruidera, Red de Áreas Protegidas de CLM y de Gemosclera.

En esta fase del proyecto ya estamos llegando a las lagunas que reciben más visitantes en verano, motivo por el cual no muestreamos en esa época. Debiendo esperar a octubre para que la afluencia baje y podamos trabajar más tranquilamente.

Como siempre, nada más llegar toca preparar el material de buceo, de muestreo, de georreferenciación y de fotografía.

Preparando el material en la lona para no impactar y no perder material

Antes de entrar pudimos disfrutar de un paisaje espectacular. El día fue soleado, sin llegar a ser caluroso. Además, el agua estaba todavía a 20ºC, lo que nos permitió muestrear la laguna casi entera.

Panorámica de la barrera tobácea de la laguna Salvadora.
La barrera de la laguna Salvadora vista desde la propia laguna.

Nada más entrar pudimos observar los efectos negativos que ha tenido este verano tan caluroso en la laguna. Tanto las praderas de carofíceas que se encontraban a menor cota, como la vegetación (bayuncos, ranúnculos, espigas de agua, etc.) presentaban un biofilm que indicaba un reciente estado anóxico a esa profundidad.

Panorámica de los fondos de la laguna cubiertos con carofíceas.
La laguna ha debido sufrir mucho con el calor, todavía tiene muchas cianobacterias cubriendo el fondo.
Detalle de las cianobacterias (color morado) sobre la vegetación.
La vegetación estaba especialmente afectada por el biofilm bacteriano
Detalle de unas ramas sumergidas llenas de cianobacterias.
En muchas zonas se observaban pequeñas emanaciones de gas
Detalle de las emisiones gaseosas generadas por las algas.
Al acercarnos más se observaban perfectamente las burbujas de gas.
Detalle de las cianobacterias (color morado) sobre las carofíceas.
Detalle de biofilm de cianobacterias procedente de la anoxia estival.

El trabajo comenzó como siempre, muestreando en línea de nivel a diferentes profundidades que van desde la lámina de agua hasta la profundidad a la que se encuentran las náyades después del verano. Profundidad que varía en función del estado ecológico de la misma.

Víctor buscando náyades.
Hay que buscar las náyades despacio y con cuidado, ahora están bastante escondidas.

Después del verano, las náyades se encuentran bastante enterradas en el sedimento y han subido hasta cotas y lugares en los que encontraban oxígeno para respirar. Observando cierta tendencia a ocupar diferentes profundidades cada especie. Mientras que los Unio tumidiformis se suelen encontrar en aguas más someras, los Unio delphinus suelen tender a estar en aguas más profundas.

Detalle de un Unio tumidiformis escondido en el sedimento.
Ejemplar de U. tumidiformis casi enterrado, sólo muestra los sifones.

La forma de los sifones exhalantes permite reconocer la especie desde lejos y sin tocarla todavía. Pero es necesario un ojo acostumbrado para poder hacerlo.

Víctor buscando náyades bajo la barrera.
La barrera tobácea está madura y ya presenta una profunda disolución de su base.
Detalle de un ejemplar de Unio delphinus, mucho más estilizado que los tumidiformis.
Ejemplar de Unio delphinus
Víctor observando el perifiton de una roca.
También presenta fragmentos de grandes dimensiones que han caído hacia atrás.

También observamos que las náyades han buscado este verano zonas de menor insolación y aguas más frescas, que contienen más oxígeno.

Dos náyades sobre la tablilla.
Bajo la barrera encontramos bastantes ejemplares que se han escondido en esa zona.

Como siempre y por cada ejemplar observado, se identifica y de dimensiona midiendo el largo, el alto y el ancho.

Midiendo el largo de una náyade con el pie de rey.
Midiendo el largo de un U. tumidiformis
Midiendo el alto de una náyade con el pie de rey.
Midiendo el alto de un U. tumidiformis
Midiendo el ancho de una náyade con el pie de rey.
Midiendo el largo de un U. tumidiformis y se observa porqué se le llama náyade «túmida» o gordita.

Una vez medidas han de se dispuestas en el sitio en el que se encontraban, dejándolas tal cual estaban.

Una náyade devuelta a su posición natural.

Según fuimos encontrando náyades fuimos documentándolas. La búsqueda visual aporta suficiente calidad estadística para asegurar presencia específica. Esto es suficiente para uno de los objetivos del proyecto, siempre y cuando la vista de los participantes esté acostumbrada a encontrarlas y a diferenciarlas bajo el agua.

Dos Unio tumidiformis sobre la tablilla.

El problema es conseguir el segundo objetivo, detectar si se está produciendo reclutamiento en las poblaciones. La detección de individuos jóvenes es complicada ya que pasan sus primeros años enterrados en el sedimento y suben a la superficie con sumo cuidado para no ser depredadas.

Detalle de un juvenil recién ascendido de Unio tumidiformis.
Encontrar estos animalitos semienterrados no lo hace cualquiera. Hay que estar muy acostumbrado.

Tuvimos la suerte de poder detectar diversos lugares en los que encontramos ejemplares juveniles de Unio tumidiformis, no así de Unio delphinus.

Midiendo una náyade juvenil que tiene 16 mm de largo.
¡Apenas 15 milímetros de largo! en 6 años de vida.

Esta jornada encontramos muchos ejemplares de Unio tumidiformis y pocos de Unio delphinus. Es una buena noticia de cara a la náyade túmida, dado que es una especie con una distribución mucho más restringida y más singular por se un cuasi endemismo de la cuenca del Guadiana.

Otra pequeña náyade.
A este ejemplar le quedan 10 o 12 años de vida.

También pudimos disfrutar de encuentros con peces autóctonos. Inclusive, pudimos hacer rastreo de otras especies invasoras. En las siguiente fotografía se observa el rastro que deja un cangrejo americano macho al proyectarse por el sedimento.

Detalle del rastro que deja en cangrejo macho sobre el fondo de la laguna.
Rastro de un cangrejo macho.

La marca central la hace la cola (telson y urópodos), mientras que las pequeñas laterales las hacen con los cuatro pares de patas que usan para andar. Y las marcas más profundas las hacen con las quelas. En este caso sirven para saber que es un macho porque son grandes y están muy separadas. Las hembras las hacen mucho más pequeñas y más juntas por tener las quelas (pinzas) mucho más pequeñas y ligeras.

Detalle de la cueva de un cangrejo.
No quisimos molestarlo aunque fuera una especie exótica invasora.

En breve volveremos al parque para seguir muestreando lagunas en las que no hemos podido trabajar este verano. Os seguiremos contando.

Atentamente,
Gemosclera. Asociación para la Difusión del Conocimiento de los Humedales y su Conservación.
Declarada de utilidad pública desde 2014 por el Ministerio del Interior.